Diccionario del corazón C – D.

  • 29/05/2017
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Cardiopatía:

Término genérico que se utiliza para referirse a todas las enfermedades congénitas o adquiridas del corazón. Estas se pueden generar más frecuentemente por enfermedad de las arterias coronarias, del músculo cardíaco, alteraciones de las válvulas cardíacas, presión arterial elevada, arritmias rápidas, algunas drogras anticancerosas, la radioterapia, virus, enfermedades infiltrativas, etc. Todas ellas llevan por lo general a la dilatación del músculo cardíaco, con pérdida de su función de bomba e insuficiencia cardíaca.

Circulación:

La circulación sanguínea es una función fisiológica, mediante la cual se distribuye a todas las células del organismo, las moléculas alimenticias y de oxígeno; y se recogen los productos de desecho de la respiración celular: dióxido de carbono, agua, y  amoníaco o sus derivados.

El sistema circulatorio tiene una longitud de 150 mil kilómetros; la cantidad de sangre equivale alrededor del 7% del peso corporal, y se estima que una porción determinada de ésta completa su recorrido en un período aproximado de un minuto.

Existen dos tipos de circuitos: pulmonar y sistémica. La primera -o circuito corto-, lleva la sangre a los pulmones, y la devuelve oxigenada al corazón; la segunda -o circuito largo-, recibe la sangre oxigenada de los pulmones, y la envía al resto del organismo a través de la arteria aorta, que luego pasa a un sistema de arterias cada vez más pequeñas, para después viajar por el sistema capilar hasta llegar a todos los tejidos.

Corazón:

Músculo impulsor de la circulación de la sangre, capaz de proporcionar la fuerza necesaria para que ésta y las sustancias que transporta, viajen a través de las venas y arterias. Está situado en la cavidad toráxica hacia el lado izquierdo, detrás del esternón, entre las costillas y los pulmones. A la cuarta semana, luego de la fecundación, este órgano comienza a latir, pero pasado el segundo mes, cuando sólo mide 2,5 cm. lo hace con más fuerza. A lo largo de la vida, el corazón de un ser humano late entre 50 y 100 veces por minuto, y su volumen alcanza, aproximadamente, al de un puño.

La cámara inferior (ventrículo), y la superior (aurícula) se dividen en dos, izquierda y derecha, conformando cuatro válvulas, con aberturas en una sola dirección, lo que permite que la sangre vaya hacia adelante, y le impide volver hacia atrás. Con cada latido, el corazón logra su función, la sangre circula a través de la arteria aorta, expandiéndose a todo el organismo por sus sucesivas ramificaciones, para suministrar el oxígeno y el alimento necesario.

Dopamina:

Es el neurotransmisor cerebral más importante del sistema nervioso central, que se relaciona con las funciones motrices, neuroendocrinas, las emociones y sentimientos de placer.

La dopamina se utiliza como fármaco y emula la acción del sistema nervioso simpático, aumentando la presión arterial y la excreción de sodio, por lo que se usa para la hipotensión aguda, shock cardiogénico e insuficiencia cardíaca congestiva. Pero produce efectos adversos como taquicardia, hipertensión arterial y la inhibición de la elaboración de prolactina, hormona que estimula la producción de leche en las glándulas mamarias.

La deficiencia de dopamina se relaciona con la enfermedad de Parkinson por una disminución del 50% respecto a niveles normales; y el aumento excesivo de este neurotransmisor se asocia a la esquizofrenia. Además, actualmente se estudia cuán ligada está con el Trastorno Hiperactivo de Déficit de Atención (ADHD) y la tendencia al alcoholismo y a la drogadicción.

Desfibrilador:

Aparato que se utiliza en caso de paro cardíaco por fibrilación ventricular. Mediante este procedimiento de emergencia, se realiza una descarga  eléctrica que libera una gran cantidad de corriente, que depolariza el miocardio, terminando con la arritmia y reanudando el ciclo cardíaco normal.

El desfibrilador permite seleccionar una corriente variable para el choque eléctrico en un momento oportuno. Existen dos tipos: los externos e internos.

El aparato interno, de gran sofisticación tecnológica en la actualidad y que lleva el paciente en forma permanente, se implanta en el tejido subcutáneo con cables-electrodos situados en las cavidades cardíacas. Cuando este dispositivo percibe ritmos peligrosos: ya sea latidos demasiado lentos (bradicardia) o demasiado rápidos (taquicardia) o de forma anormalmente caótica, como la fibrilación. El dispositivo detectada la falla y envía un tipo de descarga eléctrica apropiada para cada caso.

El desfibrilador externo administra la energía con unas palas o electrodos colocados en el tórax, sobre la superficie cutánea.

Dilatación Cardíaca:

Aumento del tamaño de las cavidades del corazón, producido por la distensión de las paredes del tejido muscular, lo que provoca pérdida de la fuerza contráctil.

Cualquier enfermedad que afecte el músculo cardíaco, llamada cardiopatía, puede hacer que éste crezca y aumente de tamaño, para compensar en su inicio la debilidad muscular.

La progresión de este problema, debilita aun más al corazón, impidiendo que bombee de manera correcta, lo que conlleva a ritmos cardíacos anormales (arritmias), insuficiencia cardíaca o trastornos en la conducción eléctrica del órgano.

En un corazón dilatado es posible que se formen coágulos, ya que la sangre fluye de forma más lenta, estos coágulos pueden embolizar a diferentes partes del organismo, los que se forman en las cavidades izquierdas van de preferencia al cerebro, los del territorio derecho al pulmón. También por el estasis venoso propio de los pacientes con insuficiencia cardíaca, se pueden producir coagulos (trombos) en las venas de las piernas, los cuales también  pueden llegar hasta el pulmon,  produciendo graves embolias pulmonares. Los principales síntomas de este cuadro son: una fatiga generalizada, incomodidad general, sensación de falta de aire, sudoración fría, y dolor localizado de pecho.

Fuente del artículo:  Fundación SOCHICAR, http://www.fundacionsochicar.cl/